
En el 2011, con el motivo de un documental acerca de relaciones a través de internet ("When Strangers Click: Five Stories From the Internet), se realizó una encuesta sobre cuáles eran los principales miedos a la hora de tener una cita ciegas con alguien a quien hubieses conocido en una red de ligoteo, como Tinder. Las respuestas variaron mucho de un género a otro. Las preocupaciones de ellas eran que su cita resultase ser “un tipo raro” o incluso “un asesino en serie o algo parecido”. En cambio, ellos solo tenían miedo de una cosa: que fuese una gorda.
¿Cuál fue el momento en el que se nos prohibió ser gordas? ¿Cuándo se convirtió en una de las peores palabras que se le puede decir a una mujer?.
El problema radica en que cuando te llaman “gorda” no solo te están llamando “gorda (de carnes abundantes)”, también te están lanzando a la cara todas las connotaciones que se le han ido adhiriendo con el paso de los años. Porque si eres gorda, además de gorda, eres vaga, no te cuidas, no eres sana, tienes la autoestima baja, no puedes atraer a ningún hombre o mujer por tu físico y debes estar agradecida si alguien alguna vez te hace el favor de acostarse contigo. Cuando eres gorda parece que pierdas el derecho al amor y, por supuesto, eso de que alguien se pueda sentir atraído por tus carnes no es para ti, de hecho, lo raro es que alguien lo haga, que alguien te sienta. Lo raro es que alguien te quiera, porque, cuando eres gorda, no eres eso que deberías ser como persona, no eres eso que alguien merece a su lado, no eres ese estereotipo que todos desean consigo. Y por todo esto, el derecho a meterse contigo puede seguir latente: te has salido de lo adecuado.

Nos referimos, aunque muchos no lo crean, a un tema social denigrante y de trato urgente, el cual encontramos en el porqué de unos tallajes cada vez más reducidos, en unas modelos cuyo trabajo radica en la obligación de una delgadez extrema, sin darse cuenta de que son esa imagen que todos querrán alcanzar. Modelos sociales inalcanzables, casi imposibles, casi irreales, que trastornan e influyen a personas “corrientes” que viven horrorizadas si suben de la talla 36. Son estas cosas las que hacen que la aceptación social de personas gordas, y no tan gordas, sea casi nula. Hay quien gana dinero con tus complejos: gimnasios, dietistas, cirugías, complementos dietéticos, cremas reductoras y productos milagrosos varios, todo esto entre una multitud de cosas que, más que ayudar, hacen que sientas y pienses que tu persona no es la correcta. Donde hay un complejo, hay un negocio - y si no lo hay, se crea-.
Para solucionar todo esto, un buen avance es convertir una gran parte de los referentes femeninos (revistas, series, películas, videoclips…) en chicas que jamás gasten una talla superior a una 36. Deberíamos estar hartos y no deseosos de ser eso que no somos por una simple influencia social.
Desde la infancia nos bombardean con miles de mensajes de lo que debemos ser, y uno de los que más se repiten es: “sé delgada, frágil, grácil”. Pues nosotras te decimos: sé cómo eres, como quieras ser y todo lo fuerte que alcances, por ti y no por la influencia de nadie.”
Sin embargo, poco a poco van apareciendo voces disonantes, chicas y chicos que animan a otras chicas y a otros chicos a deshacerse de esos complejos que nunca deberían haber existido, porque no existen, no son reales, no son verídicos: son simple y desgraciadamente condiciones erróneamente inculcadas. Les ayudan a ser conscientes de que si ellas mismas no aceptan su cuerpo no podrán conseguir que el resto también lo haga.
Todo esto nos recuerda a Loversize, uno de los principales blogs españoles desde donde se están lanzando mensajes positivos y realmente reconfortantes para toda esas personas que deben estar a gusto y felices con su propio cuerpo, con ellas mismas. Y, por último, nos gustaría dejaros una cita de una de las frases que encontramos dentro de esta página y que refleja una gran verdad que debería ser ley: “Bienvenidos a nuestro mundo donde la talla es lo de menos y la autoestima, lo demás”.
Aquí os dejamos la entrevista que tuvimos con la fundadora del grupo feminista "Las lilas", colectivo que combate por la igualdad y ha hecho diversos movimientos a favor de esta causa.


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